12/06/2026 01:54 (UTC)
Un bar de barrio, un mercadillo o un patio de vecinos. No son lugares lujosos o estéticos, ni siquiera son exclusivos, pero en ellos se desarrollan las interacciones de la vida cotidiana y en ellos las personas se encuentran y coexisten en comunidad. Son lugares urbanos muy diferentes con una característica en común, los tres son un tercer espacio.
“Es un espacio físico donde te reúnes con gente y te relacionas, y que se caracteriza por ser informal y repetitivo. Es un sitio que frecuentas y en el que se forma una relación con personas que conoces o no”. Así define Irene Puig, socióloga por la Universidad Autónoma de Barcelona, en una conversación con EFE el término acuñado en 1989 por Ray Oldenburg en su libro ‘The Great Good Place’ (El gran buen lugar, en español). Con la creación del término, el también sociólogo buscaba delimitar y caracterizar los tres espacios en los que se desarrolla la vida cotidiana: el hogar es el primero; el trabajo o los centros educativos, ligados a la productividad, son el segundo; y las zonas donde se crea comunidad, el tercero.Un tercer espacio no tiene por qué ser el mismo siempre —puede ser un bar, una biblioteca, un gimnasio o una iglesia—, pero sí debe “dar sentido de pertenencia”, apunta Puig, también magíster en construcción y representación de identidades culturales por la Universidad de...
Un bar de barrio, un mercadillo o un patio de vecinos. No son lugares lujosos o estéticos, ni siquiera son exclusivos, pero en ellos se desarrollan las interacciones de la vida cotidiana y en ellos las personas se encuentran y coexisten en comunidad. Son lugares urbanos muy diferentes con una característica en común, los tres son un tercer espacio.
“Es un espacio físico donde te reúnes con gente y te relacionas, y que se caracteriza por ser informal y repetitivo. Es un sitio que frecuentas y en el que se forma una relación con personas que conoces o no”. Así define Irene Puig, socióloga por la Universidad Autónoma de Barcelona, en una conversación con EFE el término acuñado en 1989 por Ray Oldenburg en su libro ‘The Great Good Place’ (El gran buen lugar, en español). Con la creación del término, el también sociólogo buscaba delimitar y caracterizar los tres espacios en los que se desarrolla la vida cotidiana: el hogar es el primero; el trabajo o los centros educativos, ligados a la productividad, son el segundo; y las zonas donde se crea comunidad, el tercero.Un tercer espacio no tiene por qué ser el mismo siempre —puede ser un bar, una biblioteca, un gimnasio o una iglesia—, pero sí debe “dar sentido de pertenencia”, apunta Puig, también magíster en construcción y representación de identidades culturales por la Universidad de...
Un bar de barrio, un mercadillo o un patio de vecinos. No son lugares lujosos o estéticos, ni siquiera son exclusivos, pero en ellos se desarrollan las interacciones de la vida cotidiana y en ellos las personas se encuentran y coexisten en comunidad. Son lugares urbanos muy diferentes con una característica en común, los tres son un tercer espacio.
“Es un espacio físico donde te reúnes con gente y te relacionas, y que se caracteriza por ser informal y repetitivo. Es un sitio que frecuentas y en el que se forma una relación con personas que conoces o no”. Así define Irene Puig, socióloga por la Universidad Autónoma de Barcelona, en una conversación con EFE el término acuñado en 1989 por Ray Oldenburg en su libro ‘The Great Good Place’ (El gran buen lugar, en español). Con la creación del término, el también sociólogo buscaba delimitar y caracterizar los tres espacios en los que se desarrolla la vida cotidiana: el hogar es el primero; el trabajo o los centros educativos, ligados a la productividad, son el segundo; y las zonas donde se crea comunidad, el tercero.Un tercer espacio no tiene por qué ser el mismo siempre —puede ser un bar, una biblioteca, un gimnasio o una iglesia—, pero sí debe “dar sentido de pertenencia”, apunta Puig, también magíster en construcción y representación de identidades culturales por la Universidad de...
Un bar de barrio, un mercadillo o un patio de vecinos. No son lugares lujosos o estéticos, ni siquiera son exclusivos, pero en ellos se desarrollan las interacciones de la vida cotidiana y en ellos las personas se encuentran y coexisten en comunidad. Son lugares urbanos muy diferentes con una característica en común, los tres son un tercer espacio.
“Es un espacio físico donde te reúnes con gente y te relacionas, y que se caracteriza por ser informal y repetitivo. Es un sitio que frecuentas y en el que se forma una relación con personas que conoces o no”. Así define Irene Puig, socióloga por la Universidad Autónoma de Barcelona, en una conversación con EFE el término acuñado en 1989 por Ray Oldenburg en su libro ‘The Great Good Place’ (El gran buen lugar, en español). Con la creación del término, el también sociólogo buscaba delimitar y caracterizar los tres espacios en los que se desarrolla la vida cotidiana: el hogar es el primero; el trabajo o los centros educativos, ligados a la productividad, son el segundo; y las zonas donde se crea comunidad, el tercero.Un tercer espacio no tiene por qué ser el mismo siempre —puede ser un bar, una biblioteca, un gimnasio o una iglesia—, pero sí debe “dar sentido de pertenencia”, apunta Puig, también magíster en construcción y representación de identidades culturales por la Universidad de...
Contenidos del Reportaje:
Los terceros lugares no son estáticos: cambian, se sustituyen. EFE/EPA/TINO ROMANO
Terceros espacios hay y habrá siempre, lo único que serán bajo una concepción distinta a la que estamos acostumbrados EFE/Biel Aliño
El papel de los terceros espacios en las ciudades es primordial, permiten relaciones e intercambios de opiniones con personas de realidades, edades, clases sociales y etnias muy diferentes. EFE/Jaime León
El ser humano es un ser social y, como tal, tiene una necesidad de pertenencia a un grupo y de generar vínculos emocionales. EFE/Javier Cebollada
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